Los perversos sois vosotros, y no os enteráis. Censuráis fumar, comer carne, drogarse, follar, la tecnología, el dinero, el comercio, la televisión, el fútbol, el toreo, la transgresión, la sociedad, la civilización, el progreso, la cultura, el arte, la libertad de expresión, el humor, la condición humana, y la animalidad. Meteros el higienismo, el neojipismo, el pseudoecologismo y el buenismo por el culo, y luego iros a cagar. Poco importa el disfraz antisistema o new-age, es el hábito puritano de siempre; pretenderse inocente proyectando el Mal en el Otro. Hay que ser imbécil. Elisabeth Roudinesco lacaniza imbecilidades en “Nuestro lado oscuro”, aunque habrá quien prefiera seguir leyendo mariconadas pretendidamente bienintencionadas… y veladamente perversas.